Todo lo que deberías saber sobre las bolas chinas

Las bolas chinas poco a poco están dejando de ser un tema tabú, por lo que cada vez están presentes en la vida de más mujeres; aún así, y por desgracia, aún hay mucho desconocimiento sobre ellas. En este artículo intentaremos alumbrar algunas zonas oscuras alrededor de estos juguetes sexuales, ¡vamos allá!

Origen de las bolas chinas

Las bolas chinas o “Ben Wa” son tan antiguas que su origen se remonta al Japón feudal, al contrario de lo que su nombre pueda dar a entender.

Cuentan que un emperador nipón, con una cantidad ingente de concubinas, estaba cansado de esperar a que lubricasen para tener relaciones sexuales con ellas, por lo que les dio bolas chinas a cada una. Una vez repartidas y colocadas, el emperador ya podía satisfacer sus necesidades en cualquier momento y sin esperas.

Con el tiempo, las bolas chinas se extendieron y fueron utilizadas desde el siglo XVIII por las geishas -de ahí que también se les conozca como bolas chinas-.

Qué son y cómo se utilizan

Las famosas bolas chinas no son más que dos esferas unidas por un cordón, en cuyo interior se encuentra otra bolita más pequeña. Con los movimientos cotidianos, como puede ser andar, estas bolitas pequeñas chocan contra las paredes de las bolas que las contienen, generando una vibración.

Esta vibración de la que hablamos es la que provoca una contracción involuntaria y continua de los músculos vaginales, aumentando la lubricación, la tonificación y la circulación sanguínea -con el tiempo los orgasmos también mejorarán-.

Su utilización es muy sencilla: deberías empezar por unas bolas chinas con poco peso, para no frustrarte en caso de que se caigan al principio. Una vez hayas adquirido las más convenientes para ti, es cuestión de introducírtelas dejando el cordón fuera; después, tienes que contraer los músculos, succionando las bolas, manteniendo esta posición durante 10 segundos. Luego, suelta y relaja la zona descansando unos segundo, repitiendo 10 veces en intervalos de 3 a 5 veces diarias.

Con la práctica, aguantarás más tiempo, llegando a las dos o tres horas al día -más tiempo no es recomendable-, pero no te preocupes, ¡al principio con 10-15 minutos está genial!

Beneficios de utilizarlas

Los beneficios de utilizar las bolas chinas son innumerables, aunque si tuviésemos que condensarlos, serían los siguientes:

  • Aumentan la circulación vaginal y la lubricación natural.
  • Ayudan a fortalecer el suelo pélvico, lo que mejorará las relaciones sexuales.
  • Mejoran ciertas anomalías sexuales como la anorgasmia o la falta de sensibilidad.
  • Luchan contra la incontinencia urinaria.
  • Favorecen que el estreñimiento desaparezca.
  • Son muy recomendables para mujeres que acaban de dar a luz, ayudando a que sus suelo pélvico vuelva a su estado natural.
  • Funcionan como co-ayudante para aquellas personas que se están en un postoperatorio genitourinario.

Tanto si las quieres con fines médicos, para ejercitarte o para aumentar el placer en las relaciones sexuales, las bolas chinas deberían estar en tu casa, ¡son todo ventajas!

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